Uniformados de la Guardia Nacional estaban a pocos metros de la estructura y no impidieron que esta fuera derribada, contaron manifestantes que participaron en la quema y derrumbe de la figura del expresidente fallecido, Hugo Chávez, en la noche del martes 22 de enero.

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En junio de 2018, hace menos de un año, una cuadrilla de limpieza mantenía el ornato alrededor de la estatua de Hugo Chávez, una figura que a la vista parecía de bronce y a cuyos pies llevaba una frase del expresidente fallecido: “El poder del pueblo es el más grande de los poderes, después del poder de Dios”. En la madrugada de este miércoles 23 de enero solo quedaba el pedestal, chamuscado, rodeado de escombros y sin el granito que lo recubría, en la obra en la avenida principal de Dalla Costa.

La estatua fue incendiada y derribada por un grupo de manifestantes de al menos seis comunidades de San Félix (Guaiparo, Guaiparito, Los Sabanales, UD-145, UD-146, Puerto Libre), que protestaron en contra del gobierno en la noche del martes y madrugada del miércoles.

En una zona atribulada por la inseguridad, la hiperinflación y el intenso deterioro de los servicios públicos, los protestantes lanzaron bombas molotov a la efigie y, luego, con mandarrias, debilitaron la base hasta derrumbar la estatua, que en 2018 había recibido un baño de pintura blanca en protesta, lo que obligó a su custodia militar por un par de semanas.

Eufóricos, como se observa en un par de videos difundidos en redes sociales, cargaron con la figura hasta la pasarela de la avenida Guayana, en las cercanías de Campo Rojo, y desde allí la lanzaron hacia el asfalto tantas veces hasta fracturarla, contaron manifestantes. En paralelo, se desarrollaban reclamos y cierres de diversas vías principales en San Félix.

         

 
La obra en donde se levantaba la estatua fue destruida por completo


La estatua fue instalada en 2018. En varias ocasiones fue custodiada por cuerpos de seguridad

La imagen que corrió como pólvora en la mañana de este miércoles fue el resultado: la parte superior de la estatua de cuerpo entero fue colgada -del puente peatonal- por la parte del cuello. El resto de la estructura quedó en el asfalto hasta las 8:00 de la mañana aproximadamente, cuando una comisión de la Guardia Nacional Bolivariana acudió a la vía, en la que son habituales las manifestaciones por falta de transporte, a retirarla.

“La Guardia Nacional estaba a pocos metros de la protesta y no impidieron que la quemaran. Nos dijeron túmbenla, pero no nos metan en problema”, contó una manifestante, que participó en la quema y derrumbe de la figura, y este miércoles al mediodía gritaba consignas en la avenida Guayana, en donde la comunidad quemaba cauchos y pedía la renuncia del presidente de facto, Nicolás Maduro.

“Estamos cansados de comprar la comida demasiado cara. La inflación se les escapó de las manos y por eso deben irse”, dijo, al agregar que tras la muerte de Chávez dejaron de votar por el oficialismo. “Es falso que con cajas CLAP y bonos nos compran. Esa caja viene cuando le da la gana y no alcanza. Enseguida se acaba. Queremos trabajar y que el sueldo nos alcance para alimentar a nuestras familias y vivir bien, merecemos una mejor calidad de vida”, manifestó la joven, madre de dos niños.

Comunidades cercanas a la protesta, específicamente Sabana de Piedra, Los Arenales y parte del Barrio Guayana, cumplían 12 horas sin energía eléctrica.

“Ya basta de que Maduro siga engañando al pueblo con una cajita, queremos que la revolución se vaya, estamos cansados”, expresó un hombre, que prefirió mantener su nombre en reserva por temor a represalias.

José Astudillo, un vigilante de 42 años, que en sus días libres debe recoger plástico y cartón para vender en las recuperadoras de materiales y con ello completar lo necesario para alimentar a su familia, consideró que el derrumbe de la estatua fue la forma en que la comunidad se desahogó. “El pueblo se desahogó tumbando esa estatua. En un país sin ley donde no se respeta la voluntad del pueblo, esto refleja el odio y el repudio por el gobierno”, agregó, mientras esperaba en una parada frente a los restos del monumento.

Otras personas como Rafael Rangel, veía en el hecho un mero acto de vandalismo. “Si quieren derrocar un presidente no lo van a lograr con esto, tiene que ser con elecciones”, afirmó, al atribuir la crisis económica a la usura y a la acción de países extranjeros.

Pero no es la primera vez que San Félix se rebela contra el gobierno. Además de resultados electorales que han sido reflejo del descontento ciudadano en los últimos comicios y la abstención que se evidenció en el más reciente proceso electoral, fueron residentes de San Félix los que despidieron a Nicolás Maduro -en abril de 2017- del desfile del 11 de abril con objetos contundentes. El hambre, la proliferación de enfermedades y la violencia desbordada son la raíz del malestar general.

Frente a los escombros a los pies del pedestal, una joven preguntaba en una pequeña farmacia por un antigripal. “Bs. 13.500”, respondió la vendedora, el equivalente a 23 días de trabajo a razón del actual salario mínimo fijado en Bs. 18.000. “Eso se veía venir porque la gente no aguanta este gobierno”, señaló la empleada, que tampoco quiso ser identificada por temor a represalias.

“Era una maldición y por eso había que tumbarla”, agregó una muchacha con el rostro cubierto, en medio del humo negro de la quema de cauchos de este mediodía en la avenida Guayana.

 


En la avenida Libertador, frente a la UDO de San Félix, manifestantes derribaron un tráiler que había sido habilitado para un comando policial


En las principales calles de San Félix había este miércoles restos de escombros y cauchos quemados