El relevista de los Leones del Caracas se ha convertido en la tabla de salvación del manager Mike Rojas y que de seguro todo estratega quisiera tener en su equipo.

Caracas.- La conversación no trataba de sabermetría o nuevas fórmulas para analizar el béisbol. Cada palabra que salía de uno de los cerebros de un equipo de la LVBP estaba centrada en aspectos inmedibles, y eso que él es uno de los que más digieren y se actualizan con nuevas tendencias en estrategias.

Hablaba de fenómenos que ocurren en las temporadas cortas de invierno. De cómo es que hombres apartados de las ramas de MLB o de las exigencias de Japón llegan a ligas del Caribe y se convierten en seres imbateables.

“Son esos tipos que quieres tener en el equipo”, decía el miembro anónimo de una gerencia. “Tipos que vienen de ligas modestas, que no tienen restricciones y, sobre todo, que lanzan con cojones. Que tienen coraje. Francisco Carrillo es uno de esos tipos”.

Ese es el denominador común que usan algunos dentro del diamante para definir al relevista de Leones del Caracas, que comenzará la novena semana de la temporada como uno de los cinco mejores bomberos del campeonato. Su efectividad es de 1.38 y su WHI (promedio de adversarios embasados por cada inning) de 1.10.

Pero a diferencia del resto de hombres de bullpen, su brazo ha aguantado tanto o más estrés que muchos abridores en el circuito. Tiene 32.2 capítulos por haber pitchado en 21 de los 44 juegos que han disputados los melenudos. Henderson Álvarez, quien abrió el cotejo inaugural de Navegantes del Magallanes, posee la misma cantidad de trabajo y solo ha relevado una vez. Carrillo hasta tiene más actos acumulados que Dietrich Enns, iniciador efectivo que se juntó con Omar Bencomo Jr. y Pedro Ávila en Bravos de Margarita.

 

El analgésico del pullben

Mike Rojas, manager del Caracas, usa tanto a Carrillo como en el pasado a Loiger Padrón. Es la pastilla que le calma algunos dolores de cabeza.

Ese trabajo es insostenible a menos que hayan dos elementos que lo mantenga posible: Preparación y valentía. Y, para la mayoría de los consultados dentro de la cueva, Carrillo posee ambas.

“Creo que la clave de todo es su presencia. No tiene miedo. Sé que si lo uso, él va a ir a hacer su trabajo”, comentó Rojas sin muchos decoros para decir que aunque el derecho no lanza bolas, sí “las tiene”. “Cuando se sube allí lo hace con autoridad. Ataca a los bateadores”.

Después de terminar de hablar con algunos de sus hombres en el bullpen, Greg Sabat, coach de pitcheo del club, se dispuso a analizar a Carrillo. También subraya el coraje. No obstante, sabe que alguien puede tener mucha valentía para enfrentar a un enorme toro, pero si no se está preparado para ello, muy posiblemente será aplastado por el astado.

“Él es, tal vez, uno de los lanzadores que mejor se preparó para estar aquí”, aseguró el instructor. “Todos los días se prepara. Sale a trabajar, para estar fuerte”.

¿Cómo es que un serpentinero que no jugó en ninguna liga grande puede despertar tanta confianza en el cuerpo técnico de Leones por su preparación? Carrillo tiene la respuesta, y es algo diferente a lo que uno espera.

Él, que no está bajo el manto de una organización de MLB desde 2015, su último año con Cachorros de Chicago. En 2018 se entregó completamente a Cacaoteros de Miranda, el equipo que domina de Liga Bolivariana de Béisbol.

“Cuando me uní a ellos no estaba preparado, y les agradezco inmensamente porque ellos me abrieron las puertas y me facilitaron una preparación para comenzar aquí. Sobre todo le agradezco a Omar León”, sostuvo Carrillo. “Tuve unos cuantos innings con ellos. Lo vi como una oportunidad. Me dejaron trabajar en el Complejo de Agua Linda, consiguieron preparadores y pitching coach”.

Es posible que ese acondicionamiento mantenga en pie a Carrillo, que en noviembre sumó 20.1 entradas, casi lo mismo que lanzaron iniciadores como Charle Rosario o Williams Pérez. Y, lo mejor para él y Leones, es que lo hizo bien. Aceptó cuatro anotaciones (1.77 de efectividad), los rivales le batearon para .205 y su WHIP fue de 0.98.

“Es fundamental que me mantenga viendo el juego, observando a los bateadores. Viendo qué pitcheos me pueden favorecer. Eso es lo que hago”, dijo. “Lo primordial es siempre venir preparado. Trabajar antes de la temporada y enfocarse en el rol que tienes. Esa es la clave, la preparación”.

Carrillo, de 28 años de edad, es un agente libre. Se le han acercado oportunidades de ligas independientes y de México, aunque todavía no hay nada concreto. Por ahora, todo su mundo beisbolero es Leones del Caracas, club que le dio el chance de debutar en la liga el año pasado. En dos temporadas y 53.2 innings su efectividad es de 1.68.

“Esto es un honor”, soltó para cerrar y volver a sus labores.- Por lvbp.com

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