Docentes del Fe y Alegría convirtieron las letras de parrandones en consignas de protestas por bajos salarios.

"El salario nos alcanza para comprar un kilo de cebolla y eso no puede ser". Así lo manifestó Marcos Mendoza, docente quien con el resto de los educadores de los colegios Fe y Alegría en Ciudad Guayana, se concentraron este viernes en la Plaza Monumento CVG en Puerto Ordaz para protestar contra los bajos salarios que devengan y les son pagados a destiempo.

"Se unen todos los colegios Fe y Alegría de Guayana. Protestamos por un salario digno, no queremos un salario que nos alcance solo para comprar un producto, sino toda la cesta básica. Queremos más bonificaciones, poder ir a una clínica, poder darle a mi hija lo que se merece", agregó.

Miguel Medina, docente del colegio Fe y Alegría Nueva Guayana, lamentó que algunos de sus compañeros se vean obligados a caminar hasta siete kilómetros para ir a cumplir con su trabajo, sin siquiera tener dinero para el pasaje de transporte.

"No queremos que nos regalen el sueldo, nos merecemos un sueldo que nos alcance para vivir dignamente, para cubrir alimentos, ropa, medicinas. Vemos con tristeza que algunos compañeros caminan seis y siete kilómetros, se montan en camiones como si fueran ganados para asistir a los colegios. Los sueldos no los pedimos regalados, lo trabajamos (...) el salario hoy alcanzará para un pollo, y comprar un pollo con un mes de trabajo es para ponerse a llorar. Este señor (Nicolás Maduro) lo que nos ha traído es hambre y miseria a todos los asalariados del país", denunció Medina.

 
"Los sueldos no los pedimos regalados, lo trabajamos", manifestaron docentes del Fe y Alegría / Foto Jhoalys Siverio

 Christian Fuenmayor, docente con 27 años de servicio, lamentó que cada día las aulas estén con menos docentes, quienes se ven obligados a dejar su profesión en busca de mejores ingresos económicos.

"Debemos garantizar al educador la estabilidad laboral y que esa estabilidad signifique que los estudiantes tengan educación de calidad. Los salones se están quedando sin educadores porque no tienen un buen salario", señaló Fuenmayor.

"Hoy un kilo de carne cuesta Bs.S 1.300, un pollo Bs.S 1.200, un kilo de lechuga Bs.S 1.500, un kilo de queso Bs.S 900 y el salario es de 1.800 bolívares, esto no es más que matar a un pueblo de hambre, esto se llama genocidio", expresó Carlos Gómez, docente que aunque no trabaja en Fe y Alegría, padece el mismo problema que sus colegas.

Gómez instó al resto de los educadores a sumarse a la lucha, y que esta no sea únicamente por salario.

"El salario lo pueden aumentar hoy, pero en un mes no vale nada, el problema son las políticas económicas, que no hay producción en el país", puntualizó.