No ha ocurrido aún, pero al acelerado ritmo que lleva, es probable que las abejas pasen a formar parte del recuerdo de buena parte de la humanidad. Ante esto, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha indicado que el 20 de mayo es un día para recordar que las abejas se pueden ir para siempre.

Nadie lo ha puesto en duda. Las organizaciones más conservadoras hasta las más disruptivas coinciden en lo mismo: el fin de las abejas podría estar cerca si no se toman algunas medidas urgentes. Pareciera que ha sido muy poca la conversación que se ha generado en Venezuela para alertar sobre lo que sería, según han descrito especialistas ambientales, una verdadera tragedia ambiental. Más allá del ocaso, se habla de un daño ecológico que aún estamos a tiempo de evitar.

Algunas voces son más estremecedoras y señalan que de no tomarse las medidas que correspondan, las comunidades de abejas podrían desaparecer. Otros, en cambio, han indicado que aplicar las medidas correctas, permitirá recuperar los enjambres y restituir el orden natural de conservación de estas especies de himenópteros apócritos (abejas).

Una de las primeras que han levantado su voz ha sido la agencia de las Naciones Unidas que lidera el esfuerzo internacional para poner fin al hambre. La FAO ha alertado sobre una incipiente depredación de esta fauna y ha convocado a los agentes de cambio, líderes ambientales y promotores ambientales a recordar cada 20 de mayo, que las abejas son una especie amenazada, especialmente en países como Venezuela, Colombia, Perú, Brasil, España o países más lejanos como China. Entonces se trata de una amenaza global.

Antonio José Manrique, PhD en genética de la Universidad Rómulo Gallegos (UNERG) y de la Universidad Central de Venezuela (UCV) ha publicado en su investigación Principales problemas de la apicultura venezolana, que “las abejas tienen una serie de enemigos que atentan contra su normal desenvolvimiento y crecimiento. Algunos de estos enemigos pueden ser controlados por el ser humano cuando las abejas son explotadas comercialmente, otros como el mismo hombre y algunos productos generados por él, son los principales exterminadores de las abejas”.

  Organizaciones como Greenpeace han advertido sobre el peligro que corren las abejas  

Las mismas abejas “desarrollan sus propios mecanismos de supervivencia y perpetúan de esta manera su especie. Muchas de ellas se constituyen en enjambres, abandonan los nidos de cría, generan tolerancia a ciertas enfermedades, incrementan la ovoposición o construyen nidos en lugares inaccesibles”, asegura Manrique en su investigación.

Los datos ofrecidos por el profesor Manrique aseguran que “la apicultura venezolana presenta un severo estancamiento en su crecimiento debido al ingreso desde Brasil de la abeja africanizada en años recientes, falta de apoyo gubernamental al desarrollo e investigación en el área, manejo inadecuado de las colmenas, desconocimiento de la biología de la abeja africanizada y un creciente vandalismo, robo y destrucción de las colmenas mediante el incendio de nidos, que terminan convirtiéndose en afectaciones forestales que impactan en plantaciones de pino Caribe, Acacia Mangium o Eucaliptus”

Es posible que buena parte de los alimentos dependan en gran medida de la polinización natural intermediada por insectos: un servicio fundamental que abejas y otros polinizadores como las mariposas o los murciélagos prestan al ecosistema.

Sin esta importante labor hecha por las abejas, un tercio de los cultivos que consumimos (cereales, verduras o algún fruto que tenga en su mesa) tendrían que ser polinizados por otros medios o producirían una cantidad de alimento significativamente menor. Sin duda, los cultivos más nutritivos e interesantes para la alimentación –entre ellos, frutas y verduras, así como cultivos utilizados para la producción de carne y lácteos– se verían afectados de manera importante. La producción de tomates, pimentones, el merey o el maní, entre otros también se verían seriamente afectados.

 ¿Qué ocurre con los insecticidas?

       
Camacho: “El uso indiscriminado de pesticidas, herbicidas y otros agroquímicos sin control ponen en riesgo la población de abejas”

Ricardo Camacho es jefe de Compromiso Institucional y Ambiental de la empresa forestal Masisa, egresado de la Universidad Yacambú como licenciado en Estudios ambientales. Para él, “las abejas tienen un rol fundamental en la calidad de los ecosistemas. El uso indiscriminado de pesticidas, herbicidas y otros agroquímicos sin control ponen en riesgo la población de abejas, sin tomar en cuenta el impacto que generan en otros aspectos como el clima o la germinación y reproducción de especies”, indica.

La polinización, el proceso de intercambio de polen entre las flores, ayuda a que algunas especies vegetales se reproduzcan y que diversos animales se alimenten. Esta reproducción vegetal depende exclusivamente de polinizadores como las abejas, moscas, mariposas, aves o murciélagos. Ellos transportan el polen de las plantas y el ecosistema puede desarrollarse y dar vida a los bosques, que producen oxígeno, previenen la erosión del suelo y regulan el flujo del agua; de esta manera las abejas inician una cadena alimenticia imprescindible para la vida.

 “Las abejas se convierten en una pieza clave en la polinización de la flora que puede estar presente en las plantaciones de pinos, acacias o eucalipto. En muchas de las áreas de conservación se encuentran flores y arbustos hasta producir por ejemplo la miel de mastranto, que es la que se consigue en esta zona del país. Especies como estas flores terminan siendo la conexión necesaria para el sustento de otros animales de mayor tamaño como mamíferos, aves e insectos, por lo tanto si no existen abejas no puede proseguir la conexión natural” asegura.

La agricultura moderna, al intentar erradicar insectos que afectan algunas plantaciones, ha provocado que colonias de abejas desaparezcan por completo. La Universidad de Reading en Inglaterra ha alertado que la diversidad de estos animales ha disminuido al grado de provocar la extinción de siete especies: “Cuatro especies de abejorros se han extinguido de Europa y la tendencia es que situaciones similares ocurran en diversos países de América y Asia”, han señalado en un comunicado de prensa.

Otra que ha levantado alertas ha sido la organización de protección ambiental Greenpeace, quienes han indicado que  pesticidas como el neonicotinoide, el imidacloprid, la clotianidina y el tiametoxam ponen en riesgo colonias enteras de abejas.

Sus declaraciones están orientadas a solicitar que se evalúe adecuadamente el riesgo que suponen todos los plaguicidas químicos para las abejas y otros polinizadores. Solicitan que se prohíban todos aquellos que sean peligrosos, de manera que se desarrolle un plan de acción para proteger a las abejas y demás polinizadores incrementando las  hectáreas de superficie dedicadas a la agricultura ecológica en el año 2020.

 Los incendios, otra consecuencia

En las plantaciones de pino caribe, la abeja no busca su hogar. Ellas prefieren las plantaciones de Acacias Mangis o sembradíos de flores como las Mastranto para llevar a cabo su polinización. Muchas de estas abejas están presentes desde Estados Unidos hasta Argentina, sin embargo, ellas prefieren espacios más cálidos.

Algunas comunidades rurales de los estados Bolívar, Monagas, Anzoátegui han identificado los beneficios de la miel y la intervención hasta ahora no ha sido muy afortunada. En muchas de estas aldeas se utiliza el fuego para obtener la miel y el panal, produciendo incendios de vegetación que impactan seriamente plantaciones enteras. 

La buena noticia es que, siguiendo los pasos de iniciativas como Dulce Esperanza de la ONU, que han formado a las comunidades en apicultura, la población de Aceital del Yabo en el estado Monagas serán capacitados en apicultura para trabajar con abejas y panales sin impactar las plantaciones forestales aledañas a sus viviendas. Esta iniciativa será impulsada por empresas forestales, quienes desarrollarán un plan de formación en apicultura, de manera que el número de incendios forestales por esta razón disminuya en el año 2020.

 En Centroamérica comenzó el cambio

Guatemala se ha convertido en líder regional en el tema de rescate de espacios para la cría de abejas al impulsar proyectos de apicultura en poblaciones agrícolas a lo largo de la cuenca del río Nahualate. Desde allí el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Guatemala ha implementado esta iniciativa, mientras que las autoridades del país la impulsan a través de la financiación de fondos de adaptación y capitales semilla.

La idea ha sido coordinar el trabajo de agricultores y organizaciones locales para apoyar la producción de miel y productos derivados, como jalea real, propóleos y polen. A través de cooperativas y otros grupos locales de enseñanza, se han ofrecido cursos de formación a agricultores sobre cómo cuidar a las abejas y producir miel lo que permitirá impulsar las economías locales, ayudando a las comunidades locales a adaptarse al cambio climático.

 ¿Qué las hace especiales?

Al transportar el polen de una flor a otra, las abejas así como otros polinizadores como mariposas, aves y murciélagos, posibilitan y mejoran la producción de alimentos, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y la nutrición en el planeta. La polinización, como sabemos, tiene un impacto positivo en el medio ambiente en general, pues mantiene la biodiversidad y los dinámicos ecosistemas de los que depende la agricultura.

 Enemigos de las abejas:

 ●Dificultad para conseguir áreas verdes.

 ●Uso indiscriminado de químicos, acaricidas y otros productos que contaminan la miel.

 ●Quemas accidentales o provocadas de bosques y sabanas.

 ●Deforestación incontrolada para procesos urbanísticos y agrícolas.

 ●“Castradores” o cosechadores de colonias silvestres, quienes realizan un manejo exterminador al destruir todos los panales.

 ●Robo y destrucción de las colmenas, por parte de cosechadores y/o saqueadores furtivos.

 ●Introducción de enfermedades y plagas. Con la adquisición de material biológico importado, principalmente reinas y muchas de dudosa calidad, al no ser probadas ni poseer certificado de estar libre de enfermedades.