“Me recomendaron (que pronunciara) unas palabras amables y por eso me pareció importantes hablarles a ustedes a estas horas con la verdad”, dijo el dictador luego de su primera comparecencia pública.

Nicolás Maduro ha dado por derrotada la escaramuza golpista y ha amenazado con acciones judiciales a los involucrados en la misma, en su primera comparecencia desde que el autoproclamado mandatario interino, Juan Guaidó, iniciara este martes la Operación Libertad para derrocar al gobierno chavista.

Maduro ha hablado desde el Palacio de Miraflores, en una cadena nacional transmitida en directo por radio y televisión, tras permanecer ausente durante todo el día. “Me recomendaron (que pronunciara) unas palabras amables y por eso me pareció importantes hablarles a ustedes a estas horas con la verdad”, ha explicado.

Ha dado su versión de los sucesos del 30 de abril apoyándola con vídeos en los que ha mostrado declaraciones de militares que habrían estado implicados en lo que ha calificado como un “fracasado golpe de Estado”.

Así, ha contado que Guaidó y el también opositor Leopoldo López, liberado por los militares que vigilaban su arresto domiciliario, han engañado junto a un grupito de traidores a los uniformados de la base aérea de La Carlota, a las afueras de Caracas, donde en la madrugada del martes lanzaban la Operación Libertad.

“Engañaron al 80 por ciento” de los militares diciendo que se iban a hacer operaciones para movilizarlos hacia La Carlota. Y cuando vieron que estaban los dos líderes opositores “no había quién diera la cara”, ha narrado. En ese momento, ha continuado, la tentativa golpista se convertía en “un problema de orden público”.

“Nosotros actuamos con bombas lacrimógenas (...) y ellos respondieron con fuego cerrado contra los profesionales militares que estaban cumpliendo su trabajo en la base aérea de La Carlota”, ha reprochado, precisando que como consecuencia de ello hay ocho militares heridos, algunos graves.

Maduro ha restado importancia a las miles de personas que han marchado junto a Guaidó y López por Caracas en dirección oeste, donde está el Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia de Venezuela, diciendo que ante la supuesta derrota en La Carlota han trasladado la presión a una autopista de la capital.