Opinión

Hasta ahora el daño que hemos sufrido es catastrófico, pero no irreparable, ya que nuestra capacidad de resiliencia se está poniendo a prueba, y estamos demostrando que damos la pelea y que tenemos voluntad para salir victoriosos de esta guerra barbárica.
Ojalá que ante todo este embrollo de disparates cometidos prevalezca la cordura y la sindéresis humana. Que la diplomacia logre los mejores objetivos para bien de todos.
La diferencia ahora entre un Guaidó, ciertamente crecido, estriba que ni hay los saboteos internos, ni los obstáculos agresivos y sangrientos del Estado-partido-gobierno de la revolución.
La república, en consecuencia, es víctima de un espíritu retrógrado. Urge exorcizarla para restablecer su equilibrio cerebral. Para que cese la usurpación. Los militares con futuro y profesionales tienen la palabra. La demandan sus orígenes verdaderos.
Carlos Yusti pertenece a esa extraña raza de escritores deslenguados. Pintor, articulista, promotor cultural, lector voraz y autor de varios libros de ensayo.
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