Opinión

Teníamos razón. Ahora sólo somos llanto y exilio, diáspora sin otra identidad que el dolor. Entre tanto, los boricuas, con desplante y talante dicen, ¡no somos Venezuela!
El socialismo del siglo XXI resultó ser un fraude. Otro fracaso del socialismo comunistoide. Ya está sobregirado.
La irascibilidad por los momentos parece situarse con mayor vigor en la avenida Manuel Piar, pero innegablemente continuará si persiste la indiferencia y la ceguera de lo que allí es termómetro. Hasta que llegue el cambio, sin fabulas socialistas, ni promesas vacías.
Lo que hace la diferencia en una decisión de soltería es el cómo va a vivir con ella de allí en adelante, cómo va a convivir con esas amantes que lo acompañarán a lo largo de su vida antes de morir solo.
Todo el desastre de la gestión de la revolución se ha hecho en nombre del pueblo, del socialismo, de la participación, nada más lejos de la realidad.
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