Desde un medicamento hasta una aguja o un adhesivo deben costear los pacientes de diálisis de la Uninef, ya que la unidad no cuenta ni con los insumos más básicos para la atención a los pacientes.

Mientras el régimen de Nicolás Maduro ve la ayuda humanitaria como una limosna, la realidad de los que viven en carne propia la crisis del sector salud es otra. El lunes, pacientes y familiares de la Unidad de Nefrología (Uninef) en Puerto Ordaz se encontraron nuevamente con un centro sin los insumos básicos para ser atendidos.

“En la unidad no hay insumos, no hay agujas, el aire acondicionado no sirve, los baños están a oscuras. Es importante que el gobierno se aboque a las necesidades porque aquí lo que hay son seres humanos y sobre todo pacientes que estamos enfermos, que estamos necesitados, con la situación como está mucho hacen nuestros familiares en darnos el apoyo, porque ahorita conseguir un medicamento es bastante costoso, y de paso no se consigue”, manifestó Víctor Paiva, paciente de diálisis.

       
De acuerdo con Codevida, entre 2017 y 2018 fallecieron 2.500 personas con insuficiencia renal | Foto William Urdaneta

Norma Quintero y su esposo de 58 años de edad viven en la vía a Upata. A veces no tienen cómo movilizarse, dejan de ir a la unidad y su pareja se descompensa, pero cuando pueden trasladarse se consiguen casi con el mismo riesgo de descompensación para su esposo, porque la unidad de diálisis no cuenta con todos los recursos necesarios.

“A veces nosotros mismos tenemos que conseguir todo, desde diciembre el seguro no manda los materiales. El Seguro Social dijo que entre hoy (lunes) y mañana (martes) van a hacer el despacho, no puede ser que nosotros tenemos que estar sobre ellos porque no les importa la vida de los demás. Ellos mandan un mensaje hoy no hay esto, y tenemos que conseguirlo, a veces no podemos porque es caro. La última vez que compramos el macro gotero, costó 25 mil bolívares el año pasado, ¿y si no tenemos el dinero? ¿Cómo uno hace?”, señaló Angélica Malavé, paciente de la Uninef.

“Ahorita no hay agujas, alcohol, adhesivos, nada de eso. (...) necesitamos una ayuda, hay pacientes que se echaron al abandono por esto, porque se la daña una fístula y es cara, una consulta con un médico cuesta 40 o 50 mil bolívares, no tenemos ni para comer, menos para pagar una consulta”, agregó Malavé.

El esposo de Rosa Lezama desde diciembre se dializa en la Uninef, anteriormente lo hacía en el hospital de Guaiparo, hasta que fue remitido. Desde su llegada, hay una filtración de agua, las paredes se humedecen y teme que esto provoque una infección a su esposo al exponerse a las bacterias y hongos que se produzcan.

En cuanto a la dotación de insumos, afirmó: “uno se las arregla de cómo salir a comprar cuando hacen falta las cosas. Mi esposo está desde diciembre, llegamos y faltaba la solución fisiológica, tuvimos que comprarla”.

Esperanza en la ayuda humanitaria

Lezama confía en que la ayuda humanitaria que se ha anunciado para un próximo ingreso sea la solución. “Esperamos que sea para bien y sea positivo, es la esperanza que tenemos”.

“El llamado es a que dejen entrar el material porque hay muchas personas que han fallecido, tenemos muchos compañeros que se han ido por la falta de material, muchos no tienen económicamente para comprarlos. Hay muchas personas que se están muriendo por falta de medicina”, agregó Elismar Boada, familiar de paciente de diálisis.

El pasado 31 de enero, la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida) advirtió que 1.283 personas estaban en riesgo de muerte por escasez de insumos en las unidades de diálisis del país. Para el jueves pasado, se habían acabado los insumos en los estados Aragua, Carabobo, Cojedes, Mérida y Portuguesa.

La ONG recordó que “entre 2017 y 2018 fallecieron 2.500 personas con insuficiencia renal ante la incapacidad de recibir un tratamiento continuo y oportuno para su condición crónica”.